El 7 de octubre se celebra el Día de la Educación Financiera 2024 bajo el lema “Finanzas digitales: Aprende, Innova, Avanza”. Este año, además, es especial porque es el 10º aniversario de esta celebración que quiere poner de relieve la importancia de la educación financiera de nuestra sociedad.
En esta ocasión, las actividades estarán relacionadas con las oportunidades que nos ofrece el entorno digital para gestionar nuestras finanzas personales, sobre todo a los más jóvenes, y también con los riesgos que implica.
Asimismo, los grandes bancos aprovechan este día para recordar lo importante que es tener cuidado con el billete falso, no compartir contraseñas de aplicaciones o que no deberíamos invertir nuestro dinero en productos que no entendiéramos perfectamente.
Sin embargo, la educación financiera es algo más que eso. También es saber que en los últimos años las sucursales bancarias han ido desapareciendo, conforme crecen los beneficios después del rescate al sistema financiero, También es conocer que año a año, el papel que ocupan los préstamos en el negocio bancario se ve reducido por la partición en entidades financieras que escapan de la regulación del Banco de España. Educación financiera es, en definitiva, poder echar una mirada crítica al sector e ir más allá del estudio de rentabilidades para preguntarse a costa de qué se producen.
Ir más allá
Desde REFAS y Proyecto JAK valoramos esta iniciativa y creemos que la educación financiera de nuestros jóvenes y de toda la sociedad en general, debería ir más allá de conceptos técnicos y superar una perspectiva algo individualista para reflexionar sobre aspectos de mayor calado, como el derecho de todo ciudadano a acceder a servicios financieros básicos.
Ojalá en próxima ediciones se ponga el acento en este u otros aspectos que nos hagan reflexionar sobre el poder transformador de las finanzas, su impacto en la vida de las personas y su capacidad de promover el modelo de sociedad que queremos.
No debemos de olvidar que desde hace décadas, a lo largo de la geografía española, hay entidades que apuestan sus ahorros por una economía en la que las finanzas están al servicio de las personas. Entidades que renuncian a acuerdos muy rentables para apostar por negocios locales, que fijan población en la España vaciada, aunque la rentabilidad sea la de alimentar una familia.
Organizaciones que se sienten orgullosas de no haber financiado nunca el comercio de armas, el juego o industrias altamente contaminantes, por muy legales que sean y así lo publicitan. Eso es también educación financiera.


